
Si le pregunta a un ingeniero de planta qué equipo tiene mayor probabilidad de perjudicar el rendimiento del circuito, rara vez se mencionan los alimentadores. Las trituradoras, las cribas y el circuito primario son los que acaparan la atención, la revisión presupuestaria y las horas de ingeniería. Se asume que harán su trabajo.
Y en esa suposición es exactamente donde empiezan los problemas.
Un alimentador que entrega material a la velocidad incorrecta, con la consistencia equivocada o en las condiciones inadecuadas degrada el rendimiento de cada equipo aguas abajo; a menudo durante meses antes de que alguien pueda dar con la fuente del problema. El desgaste de la trituradora se acelera. La eficiencia de cribado cae. Las metas de producción se reducen. Y como el alimentador rara vez es lo primero que examina el ingeniero de planta o el equipo de operaciones, la causa real permanece oculta tras una serie de llamadas a mantenimiento que nunca terminan de resolver el problema.
Este es el primero de tres artículos sobre la selección de un alimentador. En este se analiza por qué a menudo se pasan por alto los alimentadores y el costo que esto supone para un circuito a largo plazo. La segunda parte aborda las cuatro variables que determinan el tipo de alimentador adecuado, cómo influye la ubicación en el circuito en la capacidad del equipo para satisfacer las demandas operativas, y ofrece una visión general de los equipos de alimentación de AMPCO Minerals. La tercera parte trata sobre cómo identificar un problema en el alimentador que previamente se había diagnosticado erróneamente como otra cosa.
Los alimentadores rara vez fallan de manera drástica. Sus fallas son silenciosas, al alimentar muy rápido o muy lento, o de forma inconsistente provocando fallas en el rendimiento de la cadena de producción. Por eso, la decisión de selección es tan determinante.
Por qué adquirir el alimentador incorrecto sale más caro de lo que cree
Hay una postura comprensible frente a no darle tanta vuelta a la selección del alimentador: Los ingenieros de planta y equipos operativos experimentados conocen los materiales, ya han manejado circuitos similares anteriormente, y tienen conocimiento de lo que funciona. Esa intuición es real y vale la pena respetarla.
Lo que se pierde es el efecto acumulativo. Un alimentador que está subdimensionado para picos de carga no falla en las primeras semanas, no falla en las primeras semanas. Va soportando los microdaños en el punto de alimentación, sufre desgaste en sus componentes de accionamiento más rápido de lo esperado y gradualmente va reduciendo su propia capacidad hasta que las metas de producción se vuelven inalcanzables. Un alimentador que no puede trabajar con materiales húmedos o pegajosos no deja de funcionar de la noche a la mañana, empieza a entregar un flujo errático que la trituradora absorbe y la criba compensa, y que el equipo de operaciones atribuye a una docena de otras causas antes de siquiera examinar el alimentador.
El costo es real, pero se reparte entre piezas desgastadas, pérdida de producción y pérdida de tiempo en resolución de problemas de una manera que resulta difícil de identificar en un solo rubro, por lo cual es sumamente importante saber elegir desde la etapa de especificaciones.
Alimentación inconsistente y su impacto en la tasa de desgaste de los equipos aguas abajo
Los problemas del circuito de alimentación se dividen en dos categorías: sobrealimentación y subalimentación. Ambos producen el mismo síntoma operativo, un circuito que no logra alcanzar sus objetivos, a través de mecanismos diferentes.
Sobrealimentación: Picos de carga y desgaste acelerado
La sobrealimentación se produce cuando el material llega a una trituradora, criba o lavadora a una velocidad superior a la capacidad para la que fue diseñada. Se generan picos de carga, se activa el sistema de protección contra elementos extraños y aumentan las tasas de desgaste. La eficiencia de separación de la criba disminuye, ya que los finos pasan a la fracción de producto y se incrementan las cargas de recirculación.
Subalimentación: operación ineficiente y segregación irregular
La subalimentación es lo opuesto: alimentar por debajo de la tasa de diseño o alternar entre niveles altos y bajos de alimentación de material. Las trituradoras que operan por debajo de su capacidad de diseño funcionan de manera ineficiente. Las cribas que operan por debajo de la tasa de alimentación prevista provocan una segregación desigual del material, lo que genera zonas de desgaste localizado y una calidad de producto inconsistente.
Existe una consecuencia que resulta más difícil de detectar en tiempo real: el efecto de la inconsistencia en la alimentación sobre las tasas de desgaste de los equipos situados aguas abajo. Las trituradoras y cribas están diseñadas para una capacidad de procesamiento específica a una tasa de alimentación determinada. Operar fuera de los rangos de alimentación previstos acelera el desgaste más allá de lo planificado. Se acorta la vida útil de las piezas y los intervalos de mantenimiento dejan de corresponderse con el estado real del equipo. El costo total de propiedad aumenta de una manera difícil de atribuir a la causa original.
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Los alimentadores fallan en silencio, pero las variables que determinan si un equipo es el adecuado para su aplicación son de todo menos sutiles. La segunda parte de esta serie aborda las cuatro características del material que condicionan la elección del alimentador, tamaño de alimentación, contenido de humedad y arcilla, abrasividad y densidad aparente, cómo la posición en el circuito afecta la capacidad del alimentador para responder a las demandas operativas, y una descripción general de los equipos de alimentación de AMPCO Minerals.